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Estimados: Este blog busca ser un punto de encuentro entre ustedes y yo. Aquí podrán encontrar materiales que les va a servir en las clases y también podrán compartir. Pueden realizar sugerencias, pues comunicándonos, podemos entendernos mejor.
14 julio 2012
¿Por qué es necesaria la escritura a mano?
09 julio 2012
CÓMO HACER INFORME ORAL
Informe
Informe.(De
informar).
• 1. m.
Descripción, oral o escrita, de las características y circunstancias de un suceso
o asunto. (Real Academia Española, 2001)
• Es una
comunicación destinada a presentar de forma clara y minuciosa el resumen de
hechos o actividades. (Fernández, 1975)
Consejos
Prácticos
1. Aunque el informe sea improvisado, elaborar un esquema de antemano para evitar la incoherencia.
2. Si es de memoria, practicar mucho para evitar
olvidarlo.
3. Si se lee el informe, le quita espontaneidad al mismo.
4. Si es parte leído y en parte improvisado, preparar antemano y practicarlo voz alta varias veces.
5. Actuar con naturalidad ante la clase y el profesor.
6. Dirigir la mirada a los oyentes.
7. Utilizar el lenguaje corporal si fuese necesario.
Tipos de informes
1. Resúmenes y/o críticas sobre determinadas lecturas asignadas por el profesor.
2. Lecturas elegidas por los estudiantes, pero que estén relacionadas a una materia o disciplina.
2. Lecturas elegidas por los estudiantes, pero que estén relacionadas a una materia o disciplina.
3. Sucesos,
situaciones o problemas que afectan a la comunidad.
4. Resultados de un
trabajo de investigación asignado y
dirigido por el profesor.
Indicaciones
generales a seguir en la preparación de los informes orales
A. Lectura
1. Mantener el esquema trazado por el autor de la obra asignada en cuanto a pensamiento y contenido.
2. Exponer con claridad y en sus propias palabras las ideas y conceptos expresados por los autores.
3. Resumir las ideas esenciales de las
lecturas.
B. Observaciones
Personales
1. Explicar detalladamente el método
utilizado en la observación del suceso o situación.
2. Resumir las conclusiones de esa observación.
3. Ofrecer recomendaciones para la solución de problemas encontrados.
4. Presentar las conclusiones que se derivan de situaciones.
C. Informe Grupal
1. Elegir
un portavoz del grupo.
2. Preparar el informe de ante
mano.
3. Exponer los distintos criterios si las opiniones eran distintas.
4. Indicar si no se llegó a ninguna V conclusión.
D.
Características
1. Objetividad
a. Exponer lo que se
haya leído, observando e investigando
sin censurar las lecturas, hechos o situaciones.
2. Atención a los hechos
a. Presentar los
hechos con detalles sin imponer su
criterio personal.
3. Presentar, no convencer
a. Transmitir
fielmente los datos e informaciones para
que quienes escuchan lleguen a sus propias conclusiones.
E. Requisitos
1. Claridad
a. Exponer las ideas
esenciales.
b. Tener coherencia
entre los distintos temas presentados.
c. Ceñirse a lo que
el autor trata en su obra.
d. Usar materiales
de apoyo (presentaciones, videos,
etc.) seleccionados cuidadosamente.
2. Concisión
a. Exponer en
palabras breves la idea principal.
3. Asociación de ideas
a. Establecer un nexo
entre lo nuevo que se plantea y lo que ya es conocido.
F. Esquema
Es la guía del
informe
1. Ventajas
a. Evita que el que da el informe sea repetitivo.
b. Ayuda a eliminar las confusiones.
c. Permite que la persona que da el informe
se exprese es sus propias palabras.
2. Componentes o Partes
a.
Introducción
Ayuda a captar el
interés del oyente
• Saludar a la audiencia y presentarse.
• Enumerar los temas a discutir.
• Debe suscitar el interés.
b.
Cuerpo
Presentar un resumen
de los temas que se van a desarrollar. De finir y explicar los términos nuevos.
Exponer la idea central del informe.
• Es la ordenada exposición y desarrollo del tema a discutir.
c.
Conclusión
Permite que el oyente
grabe en su mente las ideas centrales
expuestas en el informe.
• Un resumen breve del tema.
G. Últimos preparativos
• Preparar tarjetas guías.
• Ensayar la
exposición, varias veces.
• Prepararse para no tener que leer ante la audiencia.
• Si se va a usar
tecnología, hacer pruebas antes.
02 julio 2012
Funciones del lenguaje. Verónica Francia. 1° E. 2012.
Si sigues este enlace, encontrarás la presentación elaborada por Verónica Francia, alumna de Profesorado 1° E, 2012.
http://www.calameo.com/books/0011629995910925d6ba3
http://www.calameo.com/books/0011629995910925d6ba3
01 julio 2012
El puercoespín mimoso.
El puercoespín mimoso.
-Esta mañana –dijo el profesor– haremos un ejercicio de zoomiótica. Ustedes ya conocen que en el lenguaje popular hay muchos dichos, frases hechas, lugares comunes, etcétera, que incluyen nombres de animales. Verbigracia: vista de lince, talle de avispa, y tantos otros. Bien, yo voy ahora a decirles datos, referencias, conductas humanas, y ustedes deberán encontrar la metáfora zoológica correspondiente. ¿Entendido?
-Sí, profesor.
-Veamos entonces. Señorita Silva. A un político, tan acaudalado como populista, se le quiebra la voz cuando se refiere a los pobres de la tierra.
-Lágrimas de cocodrilo.
-Exacto. Señor Rodríguez. ¿Qué siente cuando ve en la televisión ciertas matanzas de estudiantes?
-Se me pone la piel de gallina.
-Bien, señor Méndez. El nuevo ministro de Economía examina la situación del país y se alarma ante la faena que le espera.
-Que no es moco de pavo.
-Entre otras cosas. A ver, señorita Ortega. Tengo entendido que a su hermanito no hay quien lo despierte por las mañanas.
-Es cierto. Duerme como un lirón.
-Ésa era fácil, ¿no? Señor Duarte. Todos saben que A es un oscuro funcionario, uno del montón, y sin embargo se ha comprado un Mercedes Benz.
-Evidentemente, hay gato encerrado.
- No está mal. Ahora usted, señor Risso. En la frontera siempre hay muy buena gente que pasa ilegalmente pequeños artículos: radios a transistores, perfumes, relojes, cosas así.
-Contrabando hormiga.
-Correcto. Señorita Undurraga. A aquel diputado lo insultaban, le mentaban la madre, y él nunca perdía la calma.
-Sangre de pato, o también frío como un pescado.
-Doblemente adecuado. Señor Arosa. Auita, el fondista marroquí, acaba de establecer una nueva marca mundial.
-Corre como un gamo.
-Señor Sienra. Cuando aquel hombre se enteró de que su principal acreedor había muerto de un síncope, estalló en carcajadas.
-Risa de hiena, claro.
-Muy bien. Señorita López, ¿me disculparía si interrumpo sus palabras cruzadas?
-Oh, perdón, profesor.
-Digamos que un gángster, tras asaltar dos bancos en la misma jornada, regresa a su casa y se refugia en el amor y las caricias de su joven esposa.
-Éste sí que es difícil, profesor. Pero veamos. ¡Es puercoespín mimoso! ¿Puede ser?
-Le confieso que no lo tenía en mi nómina, señorita López, pero no está mal, no está nada mal. Es probable que algún día ingrese al lenguaje popular. Mañana mismo lo comunicaré a la Academia. Por las dudas, ¿sabe?
-Habrá querido decir por si las moscas, profesor.
-También, también. Prosiga con sus palabras cruzadas, por favor.
-Muchas gracias, profesor. Pero no vaya a pensar que ésta es mi táctica del avestruz.
-Touché.*
Mario Benedetti, “Despistes y franquezas”.
30 junio 2012
La exposición escrita de un trabajo
Comprende tres fases:
1 .
Redactar un
borrador del escrito de acuerdo con la estructura planteada, procurando:
·
Organizar su
contenido en presentación, desarrollo y conclusión
·
Emplear el léxico
adecuado, recurriendo en caso necesario a tecnicismos, abreviaturas, siglas y
acrónimos precisos.
·
Cuidar la
sintaxis, empleando párrafos breves expongan una sola idea, construidos
fundamentalmente con enunciados simples, sencillos.
·
Utilizar un tono
y un registro de lengua formales
·
Cuidar la corrección
y la coherencia, tanto de las ideas expuestas como en los elementos lingüísticos
utilizados.
2 .
Corregir y
retocar el escrito hasta darle forma definitiva
·
Titularlo adecuadamente
3 .
Preparar y cuidar
la presentación final del trabajo de forma que sea clara, ordenada y sugestiva.
·
Hojas A4
encuadernada o en carpeta.
·
Escrito en
computadora usando distintos tipos y tamaños de letras.
·
Portada con
el título del trabajo, nombre y apellidos del alumnos, asignatura, grupo y
fecha de entrega del trabajo
·
Índice de contenido, que puede situarse a continuación de la
portada o al final del trabajo.
·
El cuerpo o texto del trabajo propiamente dicho ocupa el grueso de páginas siguientes. Son importantes:
a.
Número de páginas: en
romanos en portada, índice y presentación y números arábigos en el resto.
b.
Márgenes amplios, 2,5 superior, inferior y derecho y de 3 cm en el
izquierdo
c.
Párrafos se señalan con sangría de unos 5 espacios en el margen izquierdo
o por una línea en blanco
d.
Títulos, se destacan por el tipo de letra y tamaño, pueden ir centrados o
a partir del margen izquierdo
e.
Tipos de letras: la misma para todo el texto, negritas para palabras claves y cursivas para títulos de obras, palabras
extranjeras y palabras destacadas por su significación.
f.
Citas textuales, si ocupan menos de tres líneas, se escriben
entre comillas y si ocupan más, se escriben en texto independiente, con mayor
sangría y menor tipo de letra.
g.
Notas para
aclarar o ampliar algo se ponen numeradas a pie de página o al final del
capítulo o del trabajo.
h.
Ilustraciones (fotografías, dibujos, gráficos, mapas, etc.)
se sitúan en los lugares correspondientes del texto y deben llevar u pie indicando a qué se refiere y, en su
caso, la procedencia.
·
Los apéndices, anexos, glosarios de términos que
contienen información adicional, se sitúan a continuación cuando son
necesarios.
·
Bibliografía consultada se pone ordenada alfabéticamente al final del
trabajo.
Extractado de: Sánchez Pérez,
Arsenio. “Taller de Lectura y Redacción I”, Thomson. México.
Para escribir un informe
- Prepara un esquema.
Escribe un resumen de lo que quieres hacer. Puedes elaborar un mapa
conceptual como una alternativa, basado en una lista en forma de esquema.
Considera incluir:
- Título.
- Subtítulos.
- Una estructura de párrafos organizada.
- Introducción
- Diferentes tipos de letra.
- Imágenes y diagramas
- Leyendas.
- Etiquetas.
- Cuadros y listas.
- Cuerpo del informe con sus títulos,
detallando tu investigación, las ideas y tu argumentación. Mantén entre 3
y 5 temas diferentes.
- Resumen y /o conclusión.
- Bibliografía
- Libros de texto.
- Libros y enciclopedias.
- Sitios web.
- Videos y documentales.
2. Comienza
buscando información de soporte que necesitarás para respaldar tu trabajo.
- Revisa las bibliotecas, páginas web con
información confiable (páginas web que terminan en .edu o en .gov son
buenas opciones, y artículos de revistas), e investiga a través de libros
para que desarrolles un conocimiento sólido de tu área temática.
- Toma notas sobre tus artículos de interés.
Puedes limitar tu idea a un tema específico en el cual deseas centrar tu
tesis.
3. Una vez
que tengas una idea del propósito de tu informe, escribe una declaración de
tesis. Es importante establecer una tesis del trabajo desde el
principio para que puedas asegurarte de que toda tu investigación posterior no
se desvíe del tema a tratar.
- La declaración de la tesis resume lo que
quieres mostrar en tu informe. Todas tus oraciones posteriores de los
párrafos del cuerpo deben estar amarradas a esta tesis.
- Al mismo tiempo, tu tesis también debe dar
al lector un adelanto de lo que vas a estar hablando, enumerando los
puntos principales de los párrafos del cuerpo de tu trabajo.
4. Lleva a
cabo una investigación específica. Ahora que has resumido el tema
y sus argumentos, puedes empezar a mirar fuentes que apoyen tus puntos.
- Utiliza por lo menos una tarjeta de índice
para tomar notas de cada fuente. Anota los números de las páginas claves
dónde vas a extraer información. No solo debes tomar notas, sino debes
escribir en tus propias palabras lo que quieres decir para no entrar en
riesgo de plagio.
- Incluye diagramas, tablas, listas y dibujos
de acuerdo al tema que estés tratando. Es una ayuda importante para el
lector especialmente si estás escribiendo un informe científico.
5. Compila
las fuentes en una bibliografía. Completar esta información a
medida que desarrollas la investigación; te va a simplificar el proceso.
6. Escribe
un borrador. Asegúrate de seguir el esquema que elaboraste
inicialmente y ve incorporando la información de soporte que hayas encontrado
para tu investigación.
- Concéntrate en la síntesis de tu
investigación en relación con tu tesis y los enunciados sobre el tema.
- Si tu profesor requiere los textos citados,
incorpóralos a tu informe a medida que escribes. Consulta las tarjetas de
índice y confirma que la fuente original evidencia correctamente la idea
que colocas en tu informe.
- Asegúrate de seguir las especificaciones de
estilo, y un formato específico
que puedes darle tú o estar de acuerdo a lo que se te solicite.
(Generalmente Arial o Times New Roman 12, interlineado 1.5)
7. Revisa
tu borrador. Imprime tu borrador y léelo en voz alta,
marcando las secciones, párrafos o enunciados que te gustaría cambiar. Realiza
estos cambios en la copia electrónica de tu trabajo, imprímelo de nuevo y
repite el proceso.
- Concéntrate en asegurar que el flujo de la
organización de tu informe tiene sentido.
- Asegúrate de que las pruebas presentadas en
tu trabajo se han analizado correctamente. Si citas una fuente o
incorporas estadísticas de investigación, las frases posteriores deben
ser redactadas con tus propias palabras apoyando tu idea.
- Ten cuidado con la ortografía, gramática y
la puntuación, pero no te centres en ellos a efectos de perder el
verdadero contenido, pero recuerda que son importantes y el mal empleo de
un signo de puntuación o un error ortográfico puede cambiar el sentido.
8. Imprime
y comprueba si hay errores finales. Encuaderna tu informe si lo
consideras apropiado, o puedes colocarlo en una carpeta para darle un toque
profesional.
Consejos
- Es
posible que lleves más de dos tarjetas de notas para tu investigación: una
para los libros y otra para Internet.
- Pídele
a alguien que revise y te haga una crítica constructiva.
- Cuando
se utiliza la información de Internet, asegúrate de que se trata de una
fuente confiable.
Advertencias
- No
dejes tu investigación para el último momento. La creación de informes
lleva más tiempo de lo que parece.
- No
comiences a arreglar la estética de tu informe hasta que no hayas
terminado de escribir toda la información.
- Libros
y otras fuentes de investigación.
- Tarjetas
de notas.
- Orientación
de un experto en el tema.
Funciones del lenguaje
Hay
que tener presente que, en un mensaje se puede encontrar más de una función
pero siempre hay una predominante.
02 junio 2012
Curiosidades ortográficas
No es lo mismo ser un buen físico-químico que ser
un químico con buen físico.
Si una coz es una patada, ¿un niño precoz será el que se encuentra en el estado previo a descargar sobre otra persona la fuerza de sus pernas?
Si tengo una cita y me equivoco ligeramente con la hora, ¿cometo una equivocación cita?
No es lo mismo ver ATC por televisión, que pedirle a alguien: “Átese para ver televisión”
No es lo mismo ser gloriosa que llamarse Gloria y ser una osa.
No es lo mismo llorar por la pérdida definitiva de una mujer, que porque la mujer está perdida definitivamente.
No es lo mismo estarle yendo a decir algo, que estar leyendo algo para decirle.
No es lo mismo hablar de las hebras de la vida que de la vida de las cebras.
No es lo mismo decir que hay firmeza que: “Firme esa ahí”
No es lo mismo decir que él tuvo frío que el tubo se enfrió.
No es lo mismo decir que el turbo es lento que decir que es turbulento.
No es lo mismo pedirle a alguien que sea tranquilo que decirle que trabaje sereno.
Es muy distinto jugar al baloncesto que jugar al balón con los de sexto.
¿Nonagésima será la abuela a la que tuvieron la ocurrencia de poner de nombre Gésima?
Si un día te crecen alas y mientras subís por el aire te preguntás qué estás haciendo, decite simplemente: “Asciendo”
Si tener exclusividad es ser exclusivo, y expresarse bien es ser expresivo, ¿llevar bien el compás será “ser compasivo”?
En: “El puente de la ortografía”, 1991, Santillana.
Si una coz es una patada, ¿un niño precoz será el que se encuentra en el estado previo a descargar sobre otra persona la fuerza de sus pernas?
Si tengo una cita y me equivoco ligeramente con la hora, ¿cometo una equivocación cita?
No es lo mismo ver ATC por televisión, que pedirle a alguien: “Átese para ver televisión”
No es lo mismo ser gloriosa que llamarse Gloria y ser una osa.
No es lo mismo llorar por la pérdida definitiva de una mujer, que porque la mujer está perdida definitivamente.
No es lo mismo estarle yendo a decir algo, que estar leyendo algo para decirle.
No es lo mismo hablar de las hebras de la vida que de la vida de las cebras.
No es lo mismo decir que hay firmeza que: “Firme esa ahí”
No es lo mismo decir que él tuvo frío que el tubo se enfrió.
No es lo mismo decir que el turbo es lento que decir que es turbulento.
No es lo mismo pedirle a alguien que sea tranquilo que decirle que trabaje sereno.
Es muy distinto jugar al baloncesto que jugar al balón con los de sexto.
¿Nonagésima será la abuela a la que tuvieron la ocurrencia de poner de nombre Gésima?
Si un día te crecen alas y mientras subís por el aire te preguntás qué estás haciendo, decite simplemente: “Asciendo”
Si tener exclusividad es ser exclusivo, y expresarse bien es ser expresivo, ¿llevar bien el compás será “ser compasivo”?
En: “El puente de la ortografía”, 1991, Santillana.
Géneros discursivos
Géneros discursivos
Fuente: Centro Virtual Cervantes ©
Instituto Cervantes
Denominamos géneros a formas de
discurso estereotipadas, es decir, que se han fijado por el uso y se repiten
con relativa estabilidad en las mismas situaciones comunicativas. Por ello, son
formas reconocibles y compartidas por los hablantes, quienes identifican los
géneros sobre todo por su formato externo y por el contexto en que se suelen
producir; cada género
discursivo responde
a la necesidad de conseguir de forma satisfactoria una intención comunicativa
determinada. Son los géneros
discursivos los
que distinguen una carta comercial, de un sermón, una noticia periodística, una
receta, una conferencia, un brindis, un contrato o una entrevista radiofónica,
por ejemplo.
Los textos que pertenecen a un
mismo género discursivo se han desarrollado
históricamente en una comunidad de hablantes, dentro de un ámbito social o
profesional, y comparten una misma forma de organizar la información y un mismo
conjunto de recursos lingüísticos (registro, fraseología, etc.). El uso de los
conocimientos lingüísticos y discursivos típicos de un género es convencional,
esto es, está estandarizado y viene establecido por la tradición.
La noción de género se remonta a
la Antigüedad clásica. La retórica griega establecía, como respuesta a las
necesidades de administrar la vida de la ciudad y los conflictos comerciales,
tres grandes géneros de discurso: el género deliberativo para la asamblea, el
género judicial para el tribunal y el género epidíctico para las ceremonias. En
la tradición de la crítica literaria se han elaborado clasificaciones para los
textos literarios, atendiendo a criterios diversos: según la composición, la
forma y el contenido (se distingue entre poesía, teatro, novela y ensayo);
según el modo de concebir la representación de la realidad (géneros románticos,
realistas, naturalistas, surrealistas, etc.); o según la organización
enunciativa de los textos (géneros fantásticos, autobiográficos, novela
histórica, etc.).
En el análisis del discurso y la
lingüística del texto, se aplica el concepto de género para la descripción de
los textos en general, y no solo los literarios. M. Bajtín (1952-53),
deslingándose de la tradición literaria, plantea de forma novedosa el estudio
de los géneros discursivos en relación con las que él llama
«esferas de actividad social» de cada comunidad de hablantes. Según este
lingüista ruso, la riqueza y diversidad de los géneros discursivos es inmensa, porque las
posibilidades de la actividad humana son inagotables y en cada ámbito de uso
(comercial, científico, familiar, etc.) existe un amplio repertorio de géneros discursivos que se diferencia y crece a
medida que se desarrolla y se hace más compleja cada situación de comunicación.
En este sentido, Swales (1990) y J. M. Adam (1999) han destacado el carácter
histórico y cultural de los géneros discursivos: por un lado, los géneros pueden cambiar y
desarrollarse para responder a los cambios sociales (ello explica, por ejemplo,
la aparición de géneros nuevos, como los géneros electrónicos: chat, foro de
discusión, etc.); por otro lado, en cada cultura las características
discursivas y lingüísticas de un mismo género pueden variar (es el caso de la entrevista
televisiva, un género muy marcado culturalmente).
Los géneros discursivos son –según la definición del
lingüista soviético Mijail Bajtín– “tipos relativamente estables de enunciados”,
es decir, tienen rasgos que se mantienen de manera más o menos constante, lo que
nos permite distinguirlos y a los que resulta útil considerar a la hora de
analizarlos.
Los criterios que se han
utilizado en la lingüística del texto y el análisis del discurso para
clasificar los géneros
discursivos varían
según el punto de vista teórico adoptado. Una distinción establecida en la lingüística
textual es la que diferencia entre géneros discursivos (también llamados clases
textuales en la lingüística germánica) y tipos de texto. Los tipos de texto son
formas textuales definidas por sus características internas (estructurales y
gramaticales), resultado de una conceptualización que persigue clasificar los
textos en un sistema tipológico cerrado. En cambio, los géneros discursivos se definen pragmáticamente según
parámetros externos, es decir, contextuales (propósito comunicativo, papel y estatus
del emisor y del receptor, tipo y modo de interacción) y, a diferencia de los
tipos de texto, no constituyen un repertorio cerrado de formas, sino que los
géneros están abiertos, como se ha dicho, a los cambios sociales y culturales.
Para la enseñanza y aprendizaje
didáctico de segundas lenguas, dos tipos de descripción son relevantes:
• caracterizar rasgos textuales típicos
o convencionales de cada género
discursivo (tipo
de información, organización del contenido, marcas de emisor y receptor,
registro, etc.), rasgos recurrentes y reconocidos por los participantes en una
determinada actividad comunicativa; ello permite identificar correlaciones
entre forma lingüística-función discursiva pedagógicamente útiles;
• explicar esta caracterización
en el contexto tanto de las restricciones socioculturales como de las restricciones
cognitivas que operan en cada ámbito de uso, en el sentido de que en cada
cultura y comunidad de hablantes un mismo género discursivo (un testamento, una entrevista televisiva, un examen,
por ejemplo) puede presentar unas normas o reglas formales y temáticas
distintas a las fijadas por el uso en otro contexto sociocultural.
Contexto discursivo
El contexto discursivo es el
conjunto de factores extralingüísticos que condicionan tanto la producción de
un enunciado como su significado. Comprende un conjunto amplio y complejo de elementos,
desde las circunstancias de espacio y tiempo en las que tiene lugar el evento
comunicativo hasta las características, expectativas, intenciones y
conocimientos de los participantes de dicho evento.
El hecho de que la situación en
la que se produce un enunciado condiciona tanto su forma como el modo en que se
interpreta fue un descubrimiento que la lingüística moderna hizo en época muy
temprana. En efecto, a principios del siglo XX algunos estudiosos de la
antropología lingüística, como Sapir o Boas, se interesaron por el conocimiento
de lenguas en aquel momento poco conocidas, y en sus investigaciones enseguida
se percataron de que para comprender y usar una nueva lengua no bastaba con
aprender el código lingüístico, sino que se debía aprender mucho más. Poco más
tarde, ya concluido el primer tercio del siglo, el estudio sistemático de los
factores que forman parte del contexto discursivo fue objeto de las primeras
descripciones sistemáticas en la obra del lingüista británico J. R. Firth.
Posteriormente, con la teoría de los Actos de habla, la formulación del Principio de cooperación de H. P.
Grice y los sucesivos desarrollos de las diversas escuelas del análisis del
discurso, el concepto de contexto
ha pasado a ocupar un lugar
central en el estudio de la lengua en uso.
En la actualidad el término «contexto discursivo» designa realidades diversas, en
función de la adscripción teórica de los autores que lo utilizan. En su sentido
más restrictivo, el término alude únicamente a las circunstancias de espacio y
tiempo en las que tiene lugar la comunicación, para las que algunos autores
reservan el término «contexto
comunicativo»;
en un sentido más amplio, sin embargo, se incluyen también factores sociales,
culturales y cognitivos relativos a los participantes del intercambio
comunicativo. Según esta última visión, el contexto discursivo comprende, al
menos, los siguientes tipos de factores interrelacionados:
• Contexto espacio-temporal: se trata del entorno en el que
tiene lugar la comunicación, e incluye las coordenadas espaciales y temporales
en las que se produce un enunciado. Esta información tiene una especial
relevancia para interpretar elementos deícticos, como los adverbios de lugar
(aquí, allí) o de tiempo (ahora, hoy), las personas del discurso (yo, tú, él) o
los tiempos verbales.
• Contexto situacional: comprende tanto las
circunstancias que perciben los interlocutores mientras hablan como el mismo
discurso que van produciendo, que construye un contexto al que los emisores se
pueden referir. En este sentido, en la producción y comprensión del discurso no
sólo influye lo que los hablantes dicen, sino también lo que hacen, lo que
ocurre mientras hablan y el hecho mismo de que lo hagan.
• Contexto sociocultural: también condicionan la forma y la
interpretación de un mensaje las características sociales de los
interlocutores, que tienen por ejemplo una importancia decisiva en el empleo de
fórmulas de cortesía.
• Contexto cognitivo: incide finalmente en la
comunicación el conocimiento del mundo que poseen y comparten los hablantes,
así como las intenciones que persiguen en su acto comunicativo o que presuponen
en su interlocutor.
En la enseñanza y aprendizaje de
segundas lenguas, la toma en consideración del contexto ha ido estrechamente
unido a la creciente importancia que han tenido las aproximaciones del análisis
del discurso en la formulación de propuestas de base comunicativa. En concreto,
ha tenido gran influencia en el abandono de los modelos centrados
exclusivamente en la enseñanza de formas lingüísticas en favor de otros modelos
que pretenden desarrollar la competencia comunicativa, puesto que ésta implica una
consideración de los factores contextuales que inciden en la comunicación.
Intención comunicativa
La intención comunicativa es el
propósito, la meta o finalidad que quiere conseguir, por medio de su discurso,
el participante de un acto comunicativo. La intención modela el discurso del
emisor, puesto que sus actos lingüísticos irán encaminados a lograr el
propósito que persigue (aunque sea de forma inconsciente), a la vez que también
influye en la interpretación del receptor.
La Retórica clásica ya partía de
la naturaleza intencional del discurso, destinado a influir en el destinatario.
Sin embargo, en planteamientos más recientes el desarrollo histórico del
estudio de la intención comunicativa como factor que interviene decisivamente
en la comunicación humana tiene su origen en la teoría de los actos de habla, propuesta en primer lugar por
el filósofo británico J. L. Austin y desarrollada más tarde por el también
filósofo J. Searle. Según esta teoría, comunicarse es una forma de actividad, de modo que los diversos
tipos de actos de habla posibles (por ejemplo, asegurar, pedir, explicar...)
responden a intenciones distintas (convencer, obtener algo, dar
información...). En otros términos, la comunicación humana tiene como objetivo
fundamental el conseguir determinados fines por medio del uso de la lengua, de
tal modo que la actuación lingüística se compone de una serie de actos encaminados
a la consecución de esos fines.
La importancia que la intención
tiene en la comunicación humana, no obstante, no puede comprenderse de una
manera cabal atendiendo únicamente al emisor del enunciado, sino que debe
tomarse en consideración también el papel que desempeña el receptor. Éste,
efectivamente, participa de una manera activa en la construcción del
significado discursivo, puesto que presupone que el emisor hace uso de la
lengua con un fin determinado, e interpreta el discurso del emisor en función
de la hipótesis que hace sobre cuál es esta intención. Las presuposiciones del
receptor constituyen un mecanismo fundamental en el proceso de inferencia que
permite resolver las implicaturas conversacionales. Por ejemplo, ante una
pregunta como [—¿Tienes hora?] el receptor debe interpretar que quien formula
la pregunta no sólo está interesado en saber si lleva un reloj a la hora, sino
que infiere que la intención del emisor es conocer la hora.
La comprensión del papel que la intención desempeña en la comunicación
humana ha tenido gran importancia en el desarrollo de las diversas teorías del
análisis del discurso. En este sentido, un dato que reviste especial
importancia para la enseñanza es que las diferentes lenguas codifican de forma distinta las
intenciones de los hablantes. Por ello, aprender una segunda lengua no consiste únicamente
en adquirir formas lingüísticas, sino en conocer el valor que dichas formas
tienen en el idioma. Esta idea está en la base del enfoque nocional-funcional y
de los enfoques comunicativos en la enseñanza de segundas lenguas, que no
programan el aprendizaje a partir de las formas lingüísticas sino a partir de
situaciones de uso en las que prototípicamente se persiguen objetivos
comunicativos determinados.
Bibliografía básica
1. Bajtín, M. (1952-53). «El
problema de los géneros discursivos». En M. Bajtín. Estética de la creación verbal.
México: Siglo XXI, 1979, pp.
248-293.
2. Calsamiglia, H. y Tusón, A.
(1999). Las
cosas del decir. Manual de análisis del discurso. Madrid: Ariel.
3. Castellà, J. M. (1996). «Las
tipologías textuales y la enseñanza de la lengua. Sobre la diversidad, los
límites y algunas perversiones». En Textos de Didáctica de la Lengua
y de la Literatura,
10, pp. 23-31.
4. Instituto Cervantes (2006). Plan curricular del Instituto
Cervantes. Niveles de referencia para el español. Madrid: Instituto
Cervantes/Biblioteca Nueva, S.L.
Bibliografía especializada
1. Adam, J. M. (1999). Linguistique textuelle. Des
genres de discours aux textes. París: Nathan/HER
2. Ciapuscio, G. E. (1994). Tipos textuales. Buenos Aires: Universidad de
Buenos Aires, Enciclopedia Semiológica.
3. Eggins, S. y Martín, J. R.
(1997). «Géneros y registros del discurso». En Van Dijk, T.A. (comp.). (2000). El discurso como estructura y
proceso.
Barcelona: Gedisa, pp. 335-371.
4. Swales, J. (1990). Genre
Analysis: English in Academic and Research Settings. Cambridge: CUP.
Fuente: Centro Virtual Cervantes ©
Instituto Cervantes
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