07 agosto 2012

Evaluación del Plan 2008: algunos aspectos a tener en cuenta



SISTEMA ÚNICO NACIONAL DE FORMACIÓN DOCENTE 2008 (Aprobado por Acta No. 63 Res. No. 67 del 18 de octubre de 2007)

X. NORMATIVA



http://www.cfe.edu.uy/images/stories/pdfs/normativa/normativa_estud.pdf


Art. 47.- La nota del curso reflejará no sólo resultados sino el proceso realizado por el estudiante. En todos los casos, se propiciará la auto-evaluación del estudiante. Los promedios que se realicen serán conceptuales y no meramente numéricos.
Art. 48.- Se evaluará en base a la escala de calificaciones de uno (1) a doce (12):
1 – DR
2 – RD
3 – R
4 – RB
5 – BR
6 – B
7 – BMB
8 – MBB
9 – MB
10 – MBS
11 – SMB
12 – STE
Art. 49.- En el caso de los estudiantes reglamentados, el sistema de evaluación de las asignaturas se basará en:
a) Las actividades escritas, orales y/o prácticas y experimentales u otras que a juicio del profesor, en acuerdo con el Departamento, constituyan evidencia de aprendizaje y eventualmente merezcan calificación.
b) Dos pruebas parciales, obligatorias, una de ellas de carácter presencial e individual, cuya naturaleza será determinada por el Docente en coordinación con el Departamento. En el caso de las asignaturas anuales la primera de las mismas se realizará antes de la interrupción de julio y la segunda antes del 15 de octubre del año lectivo, en el caso de las asignaturas semestrales mediará por lo menos un mes entre ambas pruebas. Para la evaluación del segundo parcial será convocado otro docente a propuesta del Departamento.
c) Un examen final, si correspondiere, cuya naturaleza será determinada con similar procedimiento a las pruebas parciales.
(...)


Art. 55.- Todas las asignaturas, excepto la Unidad Didáctica - Práctica Docente de 2do. y 3er. podrán ser exonerados de examen, mediante la obtención de un promedio conceptual anual o semestral, según corresponda, de 9 o superior. A estos efectos, la nota de cada una de las pruebas parciales no podrá ser inferior a 6.
Art. 56.- La Unidad Didáctica - Práctica Docente de 2do. y 3er. Año se aprueba con 6. En el caso de una calificación menor a 6 deberá recursarla.
Art. 57.- Si la calificación final de una asignatura es entre 5 y 8, el estudiante ganará el curso y quedará habilitado para rendir el examen final en carácter de reglamentado.
Art. 58.- Si la calificación final de una asignatura es entre 1 y 4, el estudiante podrá optar entre rendir examen en carácter libre a partir del período Noviembre-Diciembre del año en curso o recursar.
Art. 60.- Los seminarios y talleres serán aprobados con una nota mínima de 6. De obtenerse una calificación inferior, se deberá recursar los mismos.
Art. 61.- En caso de parciales y trabajos de seminarios y talleres, el docente dispondrá de un plazo máximo de quince días para su corrección y devolución a los estudiantes de los resultados.


CAPITULO V: DE LOS EXÁMENES.
Art. 62.- Para los exámenes de asignaturas anuales, con excepción de la unidad Didáctica-Práctica Docente, se tendrán en cuenta los siguientes períodos:
a) Noviembre-diciembre
b) Febrero
c) Julio
e) Setiembre (previaturas)
Para los exámenes de asignaturas semestrales el ciclo de períodos se iniciará en el primer período posterior a la culminación del curso.
Para el examen de la Unidad Didáctica Práctica Docente de 4º año se establece como único período al final del curso.
Art. 63.- Los exámenes, tanto libres como reglamentados, constarán de una instancia escrita, y una oral y/o práctica. La instancia escrita será eliminatoria, pudiendo acceder a la siguiente quien obtenga una calificación mínima de 5.
Art. 64.- Todos los exámenes serán presenciales.
(...)




Exposición oral


INSTITUTO DE FORMACIÓN DOCENTE DE ARTIGAS
FORO ACADÉMICO
Prof. Miguel Sosa Beninca
Fecha 30 de julio de 2012
RESUMEN DE LA PRESENTACIÓN

Exposición oral            
Uno  o varios presentan una información a un  público.

FUNCIONES DE LA LENGUA:

- Referencial: presentación de un objeto de conocimiento.             
–Fática: el emisor entabla una relación  cuya respuesta no puede ser esperada.

Cuando un estudiante debe presentar en forma oral un tema de estudio frente a un grupo debe considerar lo siguiente:

1-El auditorio está formado por un colectivo que está en la misma frecuencia cognitiva que él.
–Conoce acerca del tema.
–Tiene la obligación  de escuchar la información.

2-En el contenido de la comunicación se transmiten otros mensajes a través de símbolos, señales, sentimientos, actitudes.
Postura académica: respeto por el conocimiento y los oyentes.

3- La organización del contenido se ajusta a este modelo:
- Proposición de carácter debatible. 
– El tema delimitado se presenta a través de un enunciado cuestionable breve y claro                    

4-A partir de la afirmación inicial se presenta una afirmación lógica. Se intercalan ejemplos  comentarios e incluso afirmaciones contradictorias.

EXPECTATIVAS DEL ENUNCIATARIO

¿Qué seguridad tengo de conocer y dominar el tema?
¿Con cuántos apoyos cuento? ¿De qué calidad son?
¿Están debidamente organizados?   ¿Son adecuados?

A CONSIDERAR: PAUTAS O CLAVES:

a-  Respeto por el conocimiento y los otros.

b-  Tema: se domina y comprende. Previamente se ha establecido empatía con él.

c-   Lenguaje: se organiza el discurso en forma lógica, en lo posible en estilo directo.

d-   Los apoyos: Utilizar todos los medios electrónicos de comunicación relacionados con la vista y oído. Las imágenes refuerzan las palabras, Emplearlos como recursos mnemotécnicos.



 DINÁMICA DE LA EXPOSICIÓN

A toda exposición antecede un proceso de preparación, acopio y selección de información. Es recomendable elaborar un guión. Luego se preparan los apoyos: carteles, acetatos, papelógrafos, audiovisuales, diapositivas (power point).

SUGERENCIAS O NUEVAS PAUTAS.

1-   Introduzca, desarrolle, concluya. En la introducción se anuncia el tema y el punto de vista del autor. En el cuerpo de la explicación (desarrollo) se presentan las relaciones entre las ideas y sobre todo, la articulación entre la información conocida y la nueva. En la conclusión se aporta una visión de conjunto o resumen de lo que se considera esencial.

2-   Domine el miedo escénico. Muéstrese tranquilo. Se lo logra estudiando debidamente el tema.

3-   No lea los apoyos, su auditorio sabe leer. Utilícelos como tales, como apoyos. Deje que ellos le den brillo a su exposición. Solicite ayuda a un compañero para el manejo de los equipos.

4-   Deje hablar al  auditorio. Evite el diálogo. En el discurso destaque sus opiniones y juicios personales. El momento adecuado para las críticas y opiniones es el de la  conclusión.

5-   Previamente verifique el funcionamiento de todo aparato eléctrico, electrónico o informático.

6-   En el caso de hacer la exposición en equipo, determinar claramente el orden de los expositores.














14 julio 2012

¿Por qué es necesaria la escritura a mano?



En Inglaterra se vuelve a usar la estilográfica para que los estudiantes aprendan la grafía. En Francia también se considera que no se debe prescindir de esa habilidad, pero allí el problema reside en que ya no la dominan ni los maestros.
Aunque el mundo adulto no está aún preparado para recibir las nuevas inteligencias de los niños producto de la tecnología, la pérdida de la habilidad de la escritura cursiva explica trastornos del aprendizaje que advierten los maestros e inciden en el desempeño escolar.
 En la escritura cursiva, el hecho de que las letras estén unidas una a la otra por trazos permite que el pensamiento fluya con armonía de la mente a la hoja de papel. Al ligar las letras con la línea, quien escribe vincula los pensamientos traduciéndolos en palabras.
 Por su parte, el escribir en letra de imprenta implica escindir lo que se piensa en letras, desguazarlo, anular el tiempo de la frase, interrumpir su ritmo y su respiración.
 Si bien ya resulta claro que las computadoras son un apéndice de nuestro ser, hay que advertir que favorecen un pensamiento binario, mientras que la escritura a mano es rica, diversa, individual, y nos diferencia a unos de otros.
 Habría que educar a los niños desde la infancia en comprender que la escritura responde a su voz interior y representa un ejercicio irrenunciable. Los sistemas de escritura deberían convivir, precisamente por esa calidad que tiene la grafía de ser un lenguaje del alma que hace únicas a las personas. Su abandono convierte al mensaje en frío, casi descarnado, en oposición a la escritura cursiva, que es vehículo y fuente de emociones al revelar la personalidad, el estado de ánimo.
 Posiblemente sea esto lo que los jóvenes temen, y optan por esconderse en la homogeneización que posibilita el recurrir a la letra de imprenta. Porque, como lo destaca Umberto Eco, que interviene activamente en este debate, la escritura cursiva exige componer la frase mentalmente antes de escribirla, requisito que la computadora no sugiere.
 En todo caso, la resistencia que ofrecen la pluma y el papel impone una lentitud reflexiva.
 Como en tantos otros aspectos de la sociedad actual, surge aquí la centralidad del tiempo. Un artículo reciente en la revista Tim, titulado: Duelo por la muerte de la escritura a mano, señala que es ése un arte perdido, ya que, aunque los chicos lo aprenden con placer porque lo consideran un rito de pasaje, "nuestro objetivo es expresar el pensamiento lo más rápidamente posible. Hemos abandonado la belleza por la velocidad, la artesanía por la eficiencia.
 La escritura cursiva parece condenada a seguir el camino del latín: dentro de un tiempo, no la podremos leer". Abriendo una tímida ventana a la individualidad, aún firmamos a mano. Por poco tiempo...

Texto que circula por internet sin nombre de autor.

Independiente de lo que podamos pensar, está interesante para que lo debatamos y argumentemos sobre los conceptos allí vertidos.

¡A reunir información para poder argumentar!

09 julio 2012

CÓMO HACER INFORME ORAL



Informe 

Informe.(De informar).
• 1. m. Descripción, oral o escrita, de las características y circunstancias de un suceso o asunto. (Real Academia Española, 2001)
• Es una comunicación destinada a presentar de forma clara y minuciosa el resumen de hechos o actividades. (Fernández, 1975)

Consejos Prácticos 
1. Aunque el informe sea improvisado,  elaborar un esquema de antemano para  evitar la incoherencia.
2. Si es de memoria, practicar  mucho para evitar olvidarlo. 
3. Si se lee el informe, le quita  espontaneidad  al mismo.
4. Si es parte leído y en parte improvisado,  preparar  antemano y practicarlo voz alta varias veces.
5. Actuar con naturalidad ante la clase y el  profesor. 
6. Dirigir la mirada a los oyentes. 
7. Utilizar el lenguaje corporal si fuese  necesario.

Tipos de informes
1. Resúmenes y/o críticas sobre  determinadas lecturas  asignadas por el  profesor.
2. Lecturas elegidas por los  estudiantes, pero que estén relacionadas a una materia o disciplina.
3. Sucesos, situaciones o  problemas que  afectan a la comunidad.
4. Resultados de un trabajo de investigación asignado y  dirigido  por  el profesor.

Indicaciones generales a seguir en la preparación de los informes orales
A. Lectura
 1.  Mantener el esquema trazado  por el autor de la obra asignada en  cuanto a pensamiento y contenido.
 2.  Exponer con claridad y en sus  propias palabras las ideas y  conceptos expresados por los   autores.
 3.  Resumir las ideas esenciales de  las   lecturas.

B. Observaciones Personales 
 1.  Explicar detalladamente el   método   utilizado en la observación   del suceso o situación.
 2.  Resumir las conclusiones de esa   observación.
 3.  Ofrecer recomendaciones para la  solución de problemas encontrados.
 4.  Presentar las conclusiones que se  derivan de situaciones.

C. Informe Grupal
 1.  Elegir  un portavoz del grupo.
 2.  Preparar el informe de   ante mano.
 3.  Exponer los distintos criterios si  las opiniones eran distintas.
 4.  Indicar si no se  llegó a ninguna V conclusión.

D. Características  
1.  Objetividad
 a. Exponer lo que se haya leído,  observando e investigando sin  censurar las lecturas, hechos o   situaciones.      
2.   Atención a los hechos 
 a. Presentar los hechos con detalles  sin imponer su criterio personal.
3.   Presentar, no convencer 
 a. Transmitir fielmente los datos e  informaciones para que quienes  escuchan lleguen a sus propias   conclusiones.

E. Requisitos 
1. Claridad 
 a. Exponer las ideas esenciales.
 b. Tener coherencia entre los distintos   temas presentados.
 c. Ceñirse a lo que el autor trata en su  obra.
  d. Usar materiales de apoyo  (presentaciones, videos, etc.)  seleccionados  cuidadosamente. 
2. Concisión  
 a. Exponer en palabras breves la idea  principal.
3.   Asociación de ideas
 a. Establecer un nexo entre lo nuevo  que se  plantea y lo que ya es  conocido.

F. Esquema 
 Es la guía del informe 

1.      Ventajas 
 a.    Evita que el que da el informe sea   repetitivo.
 b.     Ayuda a eliminar las confusiones.
 c.   Permite que la persona que da el   informe se exprese es sus propias   palabras. 

2. Componentes o Partes 

 a.  Introducción 
 Ayuda a captar el interés del oyente
• Saludar a la audiencia y presentarse.
• Enumerar los temas a discutir.
• Debe suscitar el interés.

 b.  Cuerpo 
 Presentar un resumen de los  temas  que se van a desarrollar.  De finir y explicar los términos  nuevos.  Exponer la idea central del  informe.
• Es la ordenada exposición y  desarrollo del tema a discutir.

 c.  Conclusión 
 Permite que el oyente grabe en su  mente las ideas centrales expuestas en  el informe.
• Un resumen breve del tema.


 G. Últimos preparativos
• Preparar tarjetas guías.
• Ensayar  la exposición, varias veces.
• Prepararse  para  no tener  que leer ante la audiencia.
• Si se va  a usar tecnología, hacer pruebas antes.

01 julio 2012

El puercoespín mimoso.


El puercoespín mimoso.


-
Esta mañana –dijo el profesor– haremos un ejercicio de zoomiótica. Ustedes ya conocen que en el lenguaje popular hay muchos dichos, frases hechas, lugares comunes, etcétera, que incluyen nombres de animales. Verbigracia: vista de lince, talle de avispa, y tantos otros. Bien, yo voy ahora a decirles datos, referencias, conductas humanas, y ustedes deberán encontrar la metáfora zoológica correspondiente. ¿Entendido?

-Sí, profesor.

-Veamos entonces. Señorita Silva. A un político, tan acaudalado como populista, se le quiebra la voz cuando se refiere a los pobres de la tierra.

-Lágrimas de cocodrilo.

-Exacto. Señor Rodríguez. ¿Qué siente cuando ve en la televisión ciertas matanzas de estudiantes?

-Se me pone la piel de gallina.

-Bien, señor Méndez. El nuevo ministro de Economía examina la situación del país y se alarma ante la faena que le espera.

-Que no es moco de pavo.

-Entre otras cosas. A ver, señorita Ortega. Tengo entendido que a su hermanito no hay quien lo despierte por las mañanas.

-Es cierto. Duerme como un lirón.

-Ésa era fácil, ¿no? Señor Duarte. Todos saben que A es un oscuro funcionario, uno del montón, y sin embargo se ha comprado un Mercedes Benz.

-Evidentemente, hay gato encerrado.

- No está mal. Ahora usted, señor Risso. En la frontera siempre hay muy buena gente que pasa ilegalmente pequeños artículos: radios a transistores, perfumes, relojes, cosas así.

-Contrabando hormiga.

-Correcto. Señorita Undurraga. A aquel diputado lo insultaban, le mentaban la madre, y él nunca perdía la calma.

-Sangre de pato, o también frío como un pescado.

-Doblemente adecuado. Señor Arosa. Auita, el fondista marroquí, acaba de establecer una nueva marca mundial.

-Corre como un gamo.

-Señor Sienra. Cuando aquel hombre se enteró de que su principal acreedor había muerto de un síncope, estalló en carcajadas.

-Risa de hiena, claro.

-Muy bien. Señorita López, ¿me disculparía si interrumpo sus palabras cruzadas?

-Oh, perdón, profesor.

-Digamos que un gángster, tras asaltar dos bancos en la misma jornada, regresa a su casa y se refugia en el amor y las caricias de su joven esposa.

-Éste sí que es difícil, profesor. Pero veamos. ¡Es puercoespín mimoso! ¿Puede ser?

-Le confieso que no lo tenía en mi nómina, señorita López, pero no está mal, no está nada mal. Es probable que algún día ingrese al lenguaje popular. Mañana mismo lo comunicaré a la Academia. Por las dudas, ¿sabe?

-Habrá querido decir por si las moscas, profesor.

-También, también. Prosiga con sus palabras cruzadas, por favor.

-Muchas gracias, profesor. Pero no vaya a pensar que ésta es mi táctica del avestruz.

-Touché.*
Mario Benedetti, “Despistes y franquezas”.

30 junio 2012

La exposición escrita de un trabajo


Comprende tres fases:

1       .      Redactar un borrador del escrito de acuerdo con la estructura planteada, procurando:
·         Organizar su contenido en presentación, desarrollo y conclusión
·         Emplear el léxico adecuado, recurriendo en caso necesario a tecnicismos, abreviaturas, siglas y acrónimos precisos.
·         Cuidar la sintaxis, empleando párrafos breves expongan una sola idea, construidos fundamentalmente con enunciados simples, sencillos.
·         Utilizar un tono y un registro de lengua formales
·         Cuidar la corrección y la coherencia, tanto de las ideas expuestas como en los elementos lingüísticos utilizados.
2      .      Corregir y retocar el escrito hasta darle forma definitiva
·         Titularlo adecuadamente
3      .      Preparar y cuidar la presentación final del trabajo de forma que sea clara, ordenada y sugestiva.
·         Hojas A4 encuadernada o en carpeta.
·         Escrito en computadora usando distintos tipos y tamaños de letras.
·         Portada con el título del trabajo, nombre y apellidos del alumnos, asignatura, grupo y fecha de entrega del trabajo
·         Índice de contenido, que puede situarse a continuación de la portada o al final del trabajo.
·         El cuerpo o texto del trabajo propiamente dicho ocupa el grueso de páginas siguientes.  Son importantes:
a.      Número de páginas:  en romanos en portada, índice y presentación y números arábigos en el resto.
b.      Márgenes amplios, 2,5 superior, inferior y derecho y de 3 cm en el izquierdo
c.       Párrafos se señalan con sangría de unos 5 espacios en el margen izquierdo o por una línea en blanco
d.      Títulos, se destacan por el tipo de letra y tamaño, pueden ir centrados o a partir del margen izquierdo
e.      Tipos de letras: la misma para todo el texto, negritas para palabras claves y cursivas para títulos de obras, palabras extranjeras y palabras destacadas por su significación.
f.        Citas textuales, si ocupan menos de tres líneas, se escriben entre comillas y si ocupan más, se escriben en texto independiente, con mayor sangría y menor tipo de letra.
g.      Notas para aclarar o ampliar algo se ponen numeradas a pie de página o al final del capítulo o del trabajo.
h.      Ilustraciones (fotografías, dibujos, gráficos, mapas, etc.) se sitúan en los lugares correspondientes del texto y deben llevar u pie indicando a qué se refiere y, en su caso, la procedencia.
·           Los apéndices, anexos, glosarios de términos que contienen información adicional, se sitúan a continuación cuando son necesarios.
·           Bibliografía consultada se pone ordenada alfabéticamente al final del trabajo.

Extractado de: Sánchez Pérez, Arsenio. “Taller de Lectura y Redacción I”, Thomson. México.


Para escribir un informe



  1. Prepara un esquema. Escribe un resumen de lo que quieres hacer. Puedes elaborar un mapa conceptual como una alternativa, basado en una lista en forma de esquema. Considera incluir:
    • Título.
    • Subtítulos.
    • Una estructura de párrafos organizada.
    • Introducción
    • Diferentes tipos de letra.
    • Imágenes y diagramas
      • Leyendas.
      • Etiquetas.
    • Cuadros y listas.
    • Cuerpo del informe con sus títulos, detallando tu investigación, las ideas y tu argumentación. Mantén entre 3 y 5 temas diferentes.
    • Resumen y /o conclusión.
    • Bibliografía
      • Libros de texto.
      • Libros y enciclopedias.
      • Sitios web.
      • Videos y documentales.
2.    Comienza buscando información de soporte que necesitarás para respaldar tu trabajo.
    • Revisa las bibliotecas, páginas web con información confiable (páginas web que terminan en .edu o en .gov son buenas opciones, y artículos de revistas), e investiga a través de libros para que desarrolles un conocimiento sólido de tu área temática.
    • Toma notas sobre tus artículos de interés. Puedes limitar tu idea a un tema específico en el cual deseas centrar tu tesis.
3.    Una vez que tengas una idea del propósito de tu informe, escribe una declaración de tesis. Es importante establecer una tesis del trabajo desde el principio para que puedas asegurarte de que toda tu investigación posterior no se desvíe del tema a tratar.
    • La declaración de la tesis resume lo que quieres mostrar en tu informe. Todas tus oraciones posteriores de los párrafos del cuerpo deben estar amarradas a esta tesis.
    • Al mismo tiempo, tu tesis también debe dar al lector un adelanto de lo que vas a estar hablando, enumerando los puntos principales de los párrafos del cuerpo de tu trabajo.
4.    Lleva a cabo una investigación específica. Ahora que has resumido el tema y sus argumentos, puedes empezar a mirar fuentes que apoyen tus puntos.
    • Utiliza por lo menos una tarjeta de índice para tomar notas de cada fuente. Anota los números de las páginas claves dónde vas a extraer información. No solo debes tomar notas, sino debes escribir en tus propias palabras lo que quieres decir para no entrar en riesgo de plagio.
    • Incluye diagramas, tablas, listas y dibujos de acuerdo al tema que estés tratando. Es una ayuda importante para el lector especialmente si estás escribiendo un informe científico.
5.    Compila las fuentes en una bibliografía. Completar esta información a medida que desarrollas la investigación; te va a simplificar el proceso.

6.    Escribe un borrador. Asegúrate de seguir el esquema que elaboraste inicialmente y ve incorporando la información de soporte que hayas encontrado para tu investigación.
    • Concéntrate en la síntesis de tu investigación en relación con tu tesis y los enunciados  sobre el tema.
    • Si tu profesor requiere los textos citados, incorpóralos a tu informe a medida que escribes. Consulta las tarjetas de índice y confirma que la fuente original evidencia correctamente la idea que colocas en tu informe.
    • Asegúrate de seguir las especificaciones de estilo, y  un formato específico que puedes darle tú o estar de acuerdo a lo que se te solicite. (Generalmente Arial o Times New Roman 12, interlineado 1.5)
7.    Revisa tu borrador. Imprime tu borrador y léelo en voz alta, marcando las secciones, párrafos o enunciados que te gustaría cambiar. Realiza estos cambios en la copia electrónica de tu trabajo, imprímelo de nuevo y repite el proceso.
    • Concéntrate en asegurar que el flujo de la organización de tu informe tiene sentido.
    • Asegúrate de que las pruebas presentadas en tu trabajo se han analizado correctamente. Si citas una fuente o incorporas estadísticas de investigación, las frases posteriores deben ser redactadas con tus propias palabras apoyando tu idea.
    • Ten cuidado con la ortografía, gramática y la puntuación, pero no te centres en ellos a efectos de perder el verdadero contenido, pero recuerda que son importantes y el mal empleo de un signo de puntuación o un error ortográfico puede cambiar el sentido.
8.    Imprime y comprueba si hay errores finales. Encuaderna tu informe si lo consideras apropiado, o puedes colocarlo en una carpeta para darle un toque profesional.

Consejos
  • Es posible que lleves más de dos tarjetas de notas para tu investigación: una para los libros y otra para Internet.
  • Pídele a alguien que revise y te haga una crítica constructiva.
  • Cuando se utiliza la información de Internet, asegúrate de que se trata de una fuente confiable.
Advertencias
  • No dejes tu investigación para el último momento. La creación de informes lleva más tiempo de lo que parece.
  • No comiences a arreglar la estética de tu informe hasta que no hayas terminado de escribir toda la información.
 Necesitarás
  • Libros y otras fuentes de investigación.
  • Tarjetas de notas.
  • Orientación de un experto en el tema.

Funciones del lenguaje


Hay que tener presente que, en un mensaje se puede encontrar más de una función pero siempre hay una predominante. 


02 junio 2012

Curiosidades ortográficas


No es lo mismo ser un buen físico-químico que ser un químico con buen físico.
Si una coz es una patada, ¿un niño precoz será el que se encuentra en el estado previo a descargar sobre otra persona la fuerza de sus pernas?
Si tengo una cita y me equivoco ligeramente con la hora, ¿cometo una equivocación cita?
No es lo mismo ver ATC por televisión, que pedirle a alguien: “Átese para ver televisión”
No es lo mismo ser gloriosa que llamarse Gloria y ser una osa.
No es lo mismo llorar por la pérdida definitiva de una mujer, que porque la mujer está perdida definitivamente.
No es lo mismo estarle yendo a decir algo, que estar leyendo algo para decirle.
No es lo mismo hablar de las hebras de la vida que de la vida de las cebras.
No es lo mismo decir que hay firmeza que: “Firme esa ahí”
No es lo mismo decir que él tuvo frío que el tubo se enfrió.
No es lo mismo decir que el turbo es lento que decir que es turbulento.
No es lo mismo pedirle a alguien que sea tranquilo que decirle que trabaje sereno.
Es muy distinto jugar al baloncesto que jugar al balón con los de sexto.
¿Nonagésima será la abuela a la que tuvieron la ocurrencia de poner de nombre Gésima?
Si un día te crecen alas y mientras subís por el aire te preguntás qué estás haciendo, decite simplemente: “Asciendo”
Si tener exclusividad es ser exclusivo, y expresarse bien es ser expresivo, ¿llevar bien el compás será “ser compasivo”?


En: “El puente de la ortografía”, 1991,  Santillana.

Géneros discursivos


Géneros discursivos
Fuente: Centro Virtual Cervantes © Instituto Cervantes

Denominamos géneros a formas de discurso estereotipadas, es decir, que se han fijado por el uso y se repiten con relativa estabilidad en las mismas situaciones comunicativas. Por ello, son formas reconocibles y compartidas por los hablantes, quienes identifican los géneros sobre todo por su formato externo y por el contexto en que se suelen producir; cada género discursivo responde a la necesidad de conseguir de forma satisfactoria una intención comunicativa determinada. Son los géneros discursivos los que distinguen una carta comercial, de un sermón, una noticia periodística, una receta, una conferencia, un brindis, un contrato o una entrevista radiofónica, por ejemplo.
Los textos que pertenecen a un mismo género discursivo se han desarrollado históricamente en una comunidad de hablantes, dentro de un ámbito social o profesional, y comparten una misma forma de organizar la información y un mismo conjunto de recursos lingüísticos (registro, fraseología, etc.). El uso de los conocimientos lingüísticos y discursivos típicos de un género es convencional, esto es, está estandarizado y viene establecido por la tradición.
La noción de género se remonta a la Antigüedad clásica. La retórica griega establecía, como respuesta a las necesidades de administrar la vida de la ciudad y los conflictos comerciales, tres grandes géneros de discurso: el género deliberativo para la asamblea, el género judicial para el tribunal y el género epidíctico para las ceremonias. En la tradición de la crítica literaria se han elaborado clasificaciones para los textos literarios, atendiendo a criterios diversos: según la composición, la forma y el contenido (se distingue entre poesía, teatro, novela y ensayo); según el modo de concebir la representación de la realidad (géneros románticos, realistas, naturalistas, surrealistas, etc.); o según la organización enunciativa de los textos (géneros fantásticos, autobiográficos, novela histórica, etc.).
En el análisis del discurso y la lingüística del texto, se aplica el concepto de género para la descripción de los textos en general, y no solo los literarios. M. Bajtín (1952-53), deslingándose de la tradición literaria, plantea de forma novedosa el estudio de los géneros discursivos en relación con las que él llama «esferas de actividad social» de cada comunidad de hablantes. Según este lingüista ruso, la riqueza y diversidad de los géneros discursivos es inmensa, porque las posibilidades de la actividad humana son inagotables y en cada ámbito de uso (comercial, científico, familiar, etc.) existe un amplio repertorio de géneros discursivos que se diferencia y crece a medida que se desarrolla y se hace más compleja cada situación de comunicación. En este sentido, Swales (1990) y J. M. Adam (1999) han destacado el carácter histórico y cultural de los géneros discursivos: por un lado, los géneros pueden cambiar y desarrollarse para responder a los cambios sociales (ello explica, por ejemplo, la aparición de géneros nuevos, como los géneros electrónicos: chat, foro de discusión, etc.); por otro lado, en cada cultura las características discursivas y lingüísticas de un mismo género pueden variar (es el caso de la entrevista televisiva, un género muy marcado culturalmente).
Los géneros discursivos son –según la definición del lingüista soviético Mijail Bajtín– “tipos relativamente estables de enunciados”, es decir, tienen rasgos que se mantienen de manera más o menos constante, lo que nos permite distinguirlos y a los que resulta útil considerar a la hora de analizarlos.
Los criterios que se han utilizado en la lingüística del texto y el análisis del discurso para clasificar los géneros discursivos varían según el punto de vista teórico adoptado. Una distinción establecida en la lingüística textual es la que diferencia entre géneros discursivos (también llamados clases textuales en la lingüística germánica) y tipos de texto. Los tipos de texto son formas textuales definidas por sus características internas (estructurales y gramaticales), resultado de una conceptualización que persigue clasificar los textos en un sistema tipológico cerrado. En cambio, los géneros discursivos se definen pragmáticamente según parámetros externos, es decir, contextuales (propósito comunicativo, papel y estatus del emisor y del receptor, tipo y modo de interacción) y, a diferencia de los tipos de texto, no constituyen un repertorio cerrado de formas, sino que los géneros están abiertos, como se ha dicho, a los cambios sociales y culturales.
Para la enseñanza y aprendizaje didáctico de segundas lenguas, dos tipos de descripción son relevantes:
• caracterizar rasgos textuales típicos o convencionales de cada género discursivo (tipo de información, organización del contenido, marcas de emisor y receptor, registro, etc.), rasgos recurrentes y reconocidos por los participantes en una determinada actividad comunicativa; ello permite identificar correlaciones entre forma lingüística-función discursiva pedagógicamente útiles;
• explicar esta caracterización en el contexto tanto de las restricciones socioculturales como de las restricciones cognitivas que operan en cada ámbito de uso, en el sentido de que en cada cultura y comunidad de hablantes un mismo género discursivo (un testamento, una entrevista televisiva, un examen, por ejemplo) puede presentar unas normas o reglas formales y temáticas distintas a las fijadas por el uso en otro contexto sociocultural.


Contexto discursivo

El contexto discursivo es el conjunto de factores extralingüísticos que condicionan tanto la producción de un enunciado como su significado. Comprende un conjunto amplio y complejo de elementos, desde las circunstancias de espacio y tiempo en las que tiene lugar el evento comunicativo hasta las características, expectativas, intenciones y conocimientos de los participantes de dicho evento.
El hecho de que la situación en la que se produce un enunciado condiciona tanto su forma como el modo en que se interpreta fue un descubrimiento que la lingüística moderna hizo en época muy temprana. En efecto, a principios del siglo XX algunos estudiosos de la antropología lingüística, como Sapir o Boas, se interesaron por el conocimiento de lenguas en aquel momento poco conocidas, y en sus investigaciones enseguida se percataron de que para comprender y usar una nueva lengua no bastaba con aprender el código lingüístico, sino que se debía aprender mucho más. Poco más tarde, ya concluido el primer tercio del siglo, el estudio sistemático de los factores que forman parte del contexto discursivo fue objeto de las primeras descripciones sistemáticas en la obra del lingüista británico J. R. Firth. Posteriormente, con la teoría de los Actos de habla, la formulación del Principio de cooperación de H. P. Grice y los sucesivos desarrollos de las diversas escuelas del análisis del discurso, el concepto de contexto ha pasado a ocupar un lugar central en el estudio de la lengua en uso.
En la actualidad el término «contexto discursivo» designa realidades diversas, en función de la adscripción teórica de los autores que lo utilizan. En su sentido más restrictivo, el término alude únicamente a las circunstancias de espacio y tiempo en las que tiene lugar la comunicación, para las que algunos autores reservan el término «contexto comunicativo»; en un sentido más amplio, sin embargo, se incluyen también factores sociales, culturales y cognitivos relativos a los participantes del intercambio comunicativo. Según esta última visión, el contexto discursivo comprende, al menos, los siguientes tipos de factores interrelacionados:

• Contexto espacio-temporal: se trata del entorno en el que tiene lugar la comunicación, e incluye las coordenadas espaciales y temporales en las que se produce un enunciado. Esta información tiene una especial relevancia para interpretar elementos deícticos, como los adverbios de lugar (aquí, allí) o de tiempo (ahora, hoy), las personas del discurso (yo, tú, él) o los tiempos verbales.
• Contexto situacional: comprende tanto las circunstancias que perciben los interlocutores mientras hablan como el mismo discurso que van produciendo, que construye un contexto al que los emisores se pueden referir. En este sentido, en la producción y comprensión del discurso no sólo influye lo que los hablantes dicen, sino también lo que hacen, lo que ocurre mientras hablan y el hecho mismo de que lo hagan.
• Contexto sociocultural: también condicionan la forma y la interpretación de un mensaje las características sociales de los interlocutores, que tienen por ejemplo una importancia decisiva en el empleo de fórmulas de cortesía.
• Contexto cognitivo: incide finalmente en la comunicación el conocimiento del mundo que poseen y comparten los hablantes, así como las intenciones que persiguen en su acto comunicativo o que presuponen en su interlocutor.
En la enseñanza y aprendizaje de segundas lenguas, la toma en consideración del contexto ha ido estrechamente unido a la creciente importancia que han tenido las aproximaciones del análisis del discurso en la formulación de propuestas de base comunicativa. En concreto, ha tenido gran influencia en el abandono de los modelos centrados exclusivamente en la enseñanza de formas lingüísticas en favor de otros modelos que pretenden desarrollar la competencia comunicativa, puesto que ésta implica una consideración de los factores contextuales que inciden en la comunicación.

Intención comunicativa

La intención comunicativa es el propósito, la meta o finalidad que quiere conseguir, por medio de su discurso, el participante de un acto comunicativo. La intención modela el discurso del emisor, puesto que sus actos lingüísticos irán encaminados a lograr el propósito que persigue (aunque sea de forma inconsciente), a la vez que también influye en la interpretación del receptor.
La Retórica clásica ya partía de la naturaleza intencional del discurso, destinado a influir en el destinatario. Sin embargo, en planteamientos más recientes el desarrollo histórico del estudio de la intención comunicativa como factor que interviene decisivamente en la comunicación humana tiene su origen en la teoría de los actos de habla, propuesta en primer lugar por el filósofo británico J. L. Austin y desarrollada más tarde por el también filósofo J. Searle. Según esta teoría, comunicarse es una forma de actividad, de modo que los diversos tipos de actos de habla posibles (por ejemplo, asegurar, pedir, explicar...) responden a intenciones distintas (convencer, obtener algo, dar información...). En otros términos, la comunicación humana tiene como objetivo fundamental el conseguir determinados fines por medio del uso de la lengua, de tal modo que la actuación lingüística se compone de una serie de actos encaminados a la consecución de esos fines.
La importancia que la intención tiene en la comunicación humana, no obstante, no puede comprenderse de una manera cabal atendiendo únicamente al emisor del enunciado, sino que debe tomarse en consideración también el papel que desempeña el receptor. Éste, efectivamente, participa de una manera activa en la construcción del significado discursivo, puesto que presupone que el emisor hace uso de la lengua con un fin determinado, e interpreta el discurso del emisor en función de la hipótesis que hace sobre cuál es esta intención. Las presuposiciones del receptor constituyen un mecanismo fundamental en el proceso de inferencia que permite resolver las implicaturas conversacionales. Por ejemplo, ante una pregunta como [—¿Tienes hora?] el receptor debe interpretar que quien formula la pregunta no sólo está interesado en saber si lleva un reloj a la hora, sino que infiere que la intención del emisor es conocer la hora.
La comprensión del papel que la intención desempeña en la comunicación humana ha tenido gran importancia en el desarrollo de las diversas teorías del análisis del discurso. En este sentido, un dato que reviste especial importancia para la enseñanza es que las diferentes lenguas codifican de forma distinta las intenciones de los hablantes. Por ello, aprender una segunda lengua no consiste únicamente en adquirir formas lingüísticas, sino en conocer el valor que dichas formas tienen en el idioma. Esta idea está en la base del enfoque nocional-funcional y de los enfoques comunicativos en la enseñanza de segundas lenguas, que no programan el aprendizaje a partir de las formas lingüísticas sino a partir de situaciones de uso en las que prototípicamente se persiguen objetivos comunicativos determinados.

Bibliografía básica

1. Bajtín, M. (1952-53). «El problema de los géneros discursivos». En M. Bajtín. Estética de la creación verbal.
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2. Calsamiglia, H. y Tusón, A. (1999). Las cosas del decir. Manual de análisis del discurso. Madrid: Ariel.
3. Castellà, J. M. (1996). «Las tipologías textuales y la enseñanza de la lengua. Sobre la diversidad, los límites y algunas perversiones». En Textos de Didáctica de la Lengua y de la Literatura, 10, pp. 23-31.
4. Instituto Cervantes (2006). Plan curricular del Instituto Cervantes. Niveles de referencia para el español. Madrid: Instituto Cervantes/Biblioteca Nueva, S.L.

Bibliografía especializada

1. Adam, J. M. (1999). Linguistique textuelle. Des genres de discours aux textes. París: Nathan/HER
2. Ciapuscio, G. E. (1994). Tipos textuales. Buenos Aires: Universidad de Buenos Aires, Enciclopedia Semiológica.
3. Eggins, S. y Martín, J. R. (1997). «Géneros y registros del discurso». En Van Dijk, T.A. (comp.). (2000). El discurso como estructura y proceso. Barcelona: Gedisa, pp. 335-371.
4. Swales, J. (1990). Genre Analysis: English in Academic and Research Settings. Cambridge: CUP.

Fuente: Centro Virtual Cervantes © Instituto Cervantes