12 agosto 2013

Tilde en qué, cuál/es, quién/es, cómo, cuán, cuánto/a/os/as, cuándo, dónde y adónde

  ¿Qué ha dicho?
  ¡Con qué seriedad trabaja!
  ¿Con cuál se queda usted?
  ¿De quién es esto?
  ¡Cómo ha crecido este niño!
  ¡Cuán bello es este paisaje!
  ¿Cuántos han venido?
  ¿Hasta cuándo os quedáis?
  ¿Adónde quieres ir?
  También introducen oraciones interrogativas o exclamativas indirectas, integradas en otros enunciados:
  Ya verás qué bien lo pasamos.
  Le explicó cuáles eran sus razones.
  No sé quién va a venir.
  No te imaginas cómo ha cambiado todo.
  La nota indica cuándo tienen que volver.
  Voy a preguntar por dónde se va al castillo.
  Además, pueden funcionar como sustantivos:
  En este trabajo lo importante no es el qué, sino el cuánto.
  Ahora queda decidir el cómo y el cuándo de la intervención.
  Sin embargo, cuando estas mismas palabras funcionan como adverbios o pronombres relativos o, en el caso de algunas de ellas, también como conjunciones, son átonas (salvo el relativo cual, que es tónico cuando va precedido de artículo) y se escriben sin tilde:
  El jefe, que no sabía nada, no supo reaccionar.
  Esta es la razón por la cual no pienso participar.
  Ha visto a quien tú sabes.
  Cuando llegue ella, empezamos.
  ¿Estás buscando un lugar donde dormir?
  No dijo que estuviese en paro.
  ¡Que aproveche!
  Aunque los relativos, presenten o no antecedente expreso, son normalmente átonos y se escriben sin tilde, hay casos en que pueden pronunciarse tanto con acento prosódico como sin él. Esta doble posibilidad se da cuando los relativos introducen subordinadas relativas sin antecedente expreso, siempre que el antecedente implícito sea indefinido y tenga carácter inespecífico (una persona, alguien, algo, algún lugar, nadie, nada, etc.). Esto ocurre cuando la oración de relativo sin antecedente depende de verbos como haber, tener, buscar, encontrar, necesitar, etc., que admiten complementos indefinidos de carácter inespecífico. En estos casos es aceptable escribir el relativo tanto con tilde, reflejando la pronunciación tónica, como sin ella, representando la pronunciación átona.
  El problema es que no hay con qué/que alimentar a tanta gente.
  Ya ha encontrado quién/quien le quiera y no necesita nada más.
  Buscó dónde/donde sentarse, pero no había asientos libres.
  No tenía cómo/como defenderse de las acusaciones.

http://www.rae.es/rae/gestores/gespub000018.nsf/(voAnexos)/arch8100821B76809110C12571B80038BA4A/$File/CuestionesparaelFAQdeconsultas.htm#ap26

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